¿Hay un Ejército que Odia a Muerte al Pintor de la Alegría, Renoir? 😠🎨
¡Hola Artistas! 👋
Si hay un movimiento que me ha hecho reír a carcajadas y, al mismo tiempo, reflexionar profundamente sobre el arte contemporáneo, es este: #RenoirSucksAtPainting (Renoir apesta como pintor). 🤯
A ver, seamos sinceros. ¿Quién puede odiar al pintor de la felicidad? Pierre-Auguste Renoir, el maestro que nos regaló la luz del sol filtrándose por las hojas, los vestidos de seda, las sonrisas despreocupadas y la pura joie de vivre (alegría de vivir). Para mí, su pintura siempre ha sido como una tarde de verano perfecta: amable, alegre y hermosa. Pero resulta que hay un movimiento global, ruidoso y organizado que no solo lo critica, ¡sino que quiere que sus cuadros desaparezcan de la faz de la Tierra!
Hoy quiero que exploremos la fascinante polémica detrás de este «odio» moderno hacia un gigante del Impresionismo. Es una historia de anatomía fallida, de memes virales y de un debate crucial: ¿Puede un gran maestro pintar cuadros realmente malos? ¡Abróchense los cinturones, que el viaje será tan vibrante como un vestido de baile renacentista! ✨
El Buenismo del Pincel de Renoir: La Filosofía de la Belleza 💖
Para entender la furia contra Renoir, primero hay que entender su propósito. Renoir fue un impresionista clave, amigo de Monet y de Sisley, que compartió la revolución de pintar la luz y el instante. Sin embargo, tenía una filosofía que lo diferenciaba: para él, el arte debía ser «algo amable, alegre y hermoso». Decía que ya hay demasiadas cosas desagradables en la vida como para que el arte nos recuerde más. ¡Y a mí esa intención me parece maravillosa! ❤️
Sus obras maestras de la década de 1870, como el deslumbrante «Bal du moulin de la Galette», son la prueba de su genio. Miren esa composición compleja, ese murmullo de gente, la luz fragmentada que crea atmósfera. ¡Es puro ambiente! O el «Almuerzo de los Remeros»: una postal de la vida burguesa en el Sena, llena de color y de ese aire despreocupado que tanto envidiamos de la Belle Époque. Yo recuerdo la primera vez que vi estas obras en persona, sentí ganas de saltar al cuadro y pedir una copa. Eran la vida.

Sin embargo, detrás de la belleza superficial de Renoir, sus críticos detectaron la semilla de la controversia, especialmente a medida que envejecía y su estilo evolucionaba… o, como dicen los haters, involucionaba. 📉
La Anatomía Fallida y las «Patatas» Tardías 🥔
Aquí es donde entra el movimiento de los «odiadores». Su principal argumento es simple y brutal: Renoir no sabía dibujar anatomía, o la olvidó en su vejez.
Y, por doloroso que sea admitirlo, esta crítica no es infundada. Es un hecho conocido que en su etapa tardía, Renoir, aquejado por la artritis, buscó un estilo más clásico, influenciado por Ingres. Pero en el proceso, su dibujo figurativo se volvió, en muchas ocasiones, deficiente. 😔
Cuando observamos sus desnudos tardíos, especialmente las bañistas, las figuras a menudo parecen… extrañas. Las proporciones se pierden, las extremidades parecen blandas, la carne se vuelve uniforme. Es como si el pincel se hubiera vuelto descuidado, o como si la obsesión por la belleza redonda y rolliza hubiese vencido al conocimiento anatómico. Un detractor llegó a compararlas con «jamón de york» o «butifarras». ¡Y créanme, la comparación es demasiado gráfica para ser ignorada! 😳
Mi opinión, desde mi experiencia en el estudio, es que Renoir priorizó la textura y la sensación por encima de la estructura. Quería que la piel se sintiera suave, pero al hacerlo, sus figuras perdieron el esqueleto, la vitalidad. En lugar de cuerpos, parecían masas de carne rosada. Es un error grave en la carrera de un maestro, y entiendo perfectamente por qué el público, al ver cuadros con piernas mal dibujadas o espaldas sin anatomía, se siente estafado.
Protestar con Memes: Cuando el Odio se Vuelve Arte Digital 🤳
Lo más divertido de todo es la forma en que los odiadores han organizado su protesta. No se quedan en un foro; van a los museos, con sus pancartas caseras que dicen «God Hates Renoir» o «Renoir No Art», y protestan físicamente delante de los cuadros. ¡Me encanta la audacia y la teatralidad! Es una performance artística de pura rabia. 🎭
Pero la joya de la corona son los memes y las caras de disgusto. Miles de personas se hacen selfies con gestos de vómito, asco o aburrimiento delante de sus obras, etiquetando el hashtag. Han creado un repertorio de comparaciones demoledoras que se hacen virales:
- Un sombrero de una de sus retratadas comparado con el personaje Gonzo de los Muppets.
- Retratos femeninos con ojos que parecen de extraterrestre o de pez globo. 👽
- Un desnudo comparado con un rosco de jamón por la textura y el color.
Esta forma de crítica, aunque ruda, es fascinante porque utiliza la herramienta más democrática y accesible de nuestro tiempo: el meme. Demuestra que el arte ya no es propiedad de los críticos de salón, sino de cualquiera que tenga una opinión y un smartphone. ¡El arte se ha vuelto un debate popular, y eso es genial! 🗣️
La Reflexión Final: ¿Merecen estos Cuadros un Lugar en el Templo?
Más allá de las bromas, el movimiento «Renoir Sucks At Painting» plantea una pregunta fundamental que como estudiosos del arte debemos hacernos: ¿Por qué los museos exponen cuadros que, objetivamente, son mediocres o están mal ejecutados? 🤔
La respuesta, y aquí comparto mi valoración más profunda, es la triste verdad del mercado y la historia: la sobrevaloración institucional. Hay muchos cuadros de Renoir en museos de renombre simplemente porque son de Renoir, uno de los «amiguitos» de los impresionistas que tuvo éxito comercial. El nombre a veces pesa más que la calidad de la pieza.
Y es aquí donde los haters tienen razón. Si un cuadro de una alumna de primer año de Bellas Artes tuviera la anatomía fallida que tienen algunos de los desnudos tardíos de Renoir, sería rechazado. Por lo tanto, quitar espacio en un museo a una pintura de dudosa calidad para dárselo a un artista emergente o a otra obra maestra de un artista menos conocido, es un debate completamente legítimo. No todo lo que pinta un genio es una obra maestra. ¡Y debemos tener la valentía de decirlo!
Así que, la próxima vez que visiten un museo y vean un Renoir, no se dejen llevar solo por el brillo impresionista o el nombre. Deténganse, analicen la figura, miren la anatomía y fíjense en los colores. Si les parece un cuadro amable y alegre, ¡perfecto! Pero si notan que algo no encaja, que esa pierna es extraña o que el rostro parece un panqueque, recuerden que tienen derecho a no solo a admirar, sino también a disentir y a reírse. 😂
El arte es, ante todo, una conversación. Y Renoir, con su dulzura, ha provocado una de las conversaciones más divertidas y necesarias de nuestro tiempo.
Ahora, ¡cuéntenme! ¿Son ustedes del equipo de la «Alegre Belleza» o del equipo #RenoirApesta? ¡Vayan al museo y formen su propia opinión! 👇